Ciudad de Blacktown, Sydney - Estados Unidos ejecutó uno de los más grandes regresos a los Juegos Olímpicos, finalizando con Japón 2-1 en el juego de la medalla de oro, después de estar al borde de ser eliminado con la pérdida de tres juegos consecutivos en el round robin: China, Australia y Japón. Estados Unidos avanzó a la ronda de la medalla, con la derrota a Nueva Zelanda (2-0) y a Italia (6-0), en los dos últimos juegos preliminares de la competencia. En el round de la medalla, se encontró con China, derrotándolo 3-0 en otra emocionante entrada extra. Michele Smith fue a la octava entrada, permitiendo cinco hits; Christa Williams finalizó las dos últimas entradas, cuando Estados Unidos anotó tres carreras a home con Stacey Nuveman, en la parte baja de la décima. En la otra semifinal, Japón embistió a Australia con un 1-0, en un hit blanqueado de Mariko Masubuchi. Reika Utsugi, cn el jonrón en la cuarta entrada, puso la diferencia que permitió a Australia encontrarse con Estados Unidos, en la final de las semifinales del play-offs. Las Ausies hicieron un nuevo hit por el fuerte lanzamiento de Lisa Fernández. Dot Richardson bateó la única carrera necesaria para los Estados Unidos. Eso fijó el estado para el encuentro con Japón para el honor de la medalla de oro. Lisa Fernández, podría ser la lanzadora para Estados Unidos (no cabía la menor duda), con Mariko Masubuchi lanzando por Japón. Japón anotó primero, con un batazo de jonrón de Reika Utsugi en la cuarta entrada. Estados Unidos empató en la quinta con un hit de Stacey Nuveman, con Michele Smith anotando. Dirigiéndose a la octava entrada con un empate y con la lluvia tratando de llevar el juego a una suspensión, la lanzadora de relevo de Japón, Juri takayama, caminó a dos bateadoras, trayendo al bate a Laura Berg. Berg manejó un batazo de línea a la izquierda del campo, el cual pareció que iba a ser agarrado, pero cayó y Jennifer McFalls anotó de segunda, cerrando así con la ejecución de la segunda medalla de oro para los Estados Unidos.
La ceremonia de medalla vino a continuación y Estados Unidos se posesionó orgullosamente en el peldaño más alto de la tribuna de medallas, con la lluvia intermitente, las medallas, caricias, lágrimas y con la gran multitud, que hizo que las entradas se agotaran, aún permaneciendo allí.
(Este artículo apareció en la edición de la revista World Softbol, Volumen 29, Sep-Dic. 2000)
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